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El pueblo está situado en la
ladera noroeste de la zonas más cubierta de los
Montes Universales. Con sus 1750 metros de altura,
es uno de los pueblos más altos de España, como dice
un eslogan: "Bronchales, balcón y pinares de
España".
Desde el pueblo se divisa el
Moncayo y Javalambre. Su territorio desciende
suavemente hacia la depresión del Jiloca por Santa
Eulalia, las cimas de Ojos Negros en Sierra Menera,
los rojizos montes de Ródenas, San Ginés y, un poco
más lejos, Peña Palomera.
Bronchales tiene como respaldo de
sus asiento los pinares y las rocas de Sierra Alta,
Corralizas y la Peña del Cervero.
Sus habitantes acogieron hace
años el turismo, convirtiéndose así en el pionero de
estas tierras, cuyos primeros veraneantes acudieron
a finales del siglo XIX en busca de salud, descanso
y tranquilidad.
El pueblo ha sufrido una profunda
transformación urbana desapareciendo construcciones
típicas del terreno que, aunque de materiales
pobres, conservaban el sabor y las características
propias de un pueblo labrador y ganadero.
Sus orígenes se atribuyen a
iberos y romanos. Posteriormente, el "Cantar del Mio
Cid" cita el nombre de "Fronchales" en el verso
1475, donde se dice que el Cid "vino a albergar a
Fronchales".
Bronchales, abierto a grandes
panorámicas, se abrió un día también al turismo de
Valencia y Zaragoza y supo iniciar un camino que lo
ha colocado un lugar privilegiado frente a sus
competidores de la zona, viendo así cómo sus 473
vecinos de los largos meses invernales se
multiplican por miles durante el verano, llegando a
alcanzar los 5 ó 6.000 visitantes en los días
centrales de las fiestas patronales, a mediados del
mes de agosto.
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