Los tiempos
están muy malos
y nadie quiere de veras,
nos tratamos pior que perros,
y todo es custión de “perras”. |
Hágame usté una
escopeta
de longaniza el cañón,
de pan blanco la baqueta,
con la caja de jamón
y vino en la cazoleta. |
Me gustan
los de la gorra,
también los del pantalón;
los del pañuelo de seda
me roban el corazón. |
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Yo vi a una
pulga volar,
que llevaba en las narices
ochocientos zapateros,
sin contar los aprendices. |
Una noche muy
oscura
me enamoré de una moza,
y luego, al salir el sol,
vi qu’era fea y garrosa. |
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Que no tengo
corazón
me dices a todas horas;
y eres tú quien me lo dice,
siendo tú quien me lo roba. |
Dos baturros de
mi pueblo
se apostaron a correr;
el uno llegó el primero
y el otro llegó después. |
Virgen del Pilar
se escribe
con “ge” fuera de mi tierra;
aquí se escribe con jota...
con la jota aragonesa |
Viva la
novia y el novio,
y el cura que los casó,
la madrina y el padrino,
los convidados y yo. |
Ya está la
ronda de ronda,
ya está la ronda en la calle,
que la ronda del Rabal
no pide permiso a nadie |
Una andaluza y
un maño
se besaron una noche,
y a los nueve meses justos,
aquel beso ya iba en coche |
Tú me haces
falta, mañica,
como la teta a los críos,
como el tejau a los gatos
y como el caldo al cocido. |
Para saber
el valor
de la tierra ande se nace,
hay que vivir lejos de ella
cuando se muere una madre. |